Ascensión de lujo, con guia local, a esta cima de la Sierra del Cuera, un escudo justo entre los Picos de Europa y el Mar, en el concejo de Peñamellera Alta.
A pesar de su prominencia (unos 900 m) los Picos de Europa lo eclipsan, pero merece la pena su ascensión, muy "piquista" también, paisaje kárstico, jous y caliza...
A pesar de su prominencia (unos 900 m) los Picos de Europa lo eclipsan, pero merece la pena su ascensión, muy "piquista" también, paisaje kárstico, jous y caliza...
Hoy vamos a disfrutar, daremos buena cuenta de ello. Sin madrugar, y tras un buen desayuno en Unquera nos dirigimos a Rozagás.
Saliendo del pueblo una pista de hormigón asciende hasta una caseta de las antiguas minas, de la que parte a su vez, otra pista que llega hasta la propia entrada de estas. Nada más empezar esta pista hay que salirse y enganchar un sendero marcado ligeramente en la hierba. Vamos a subir por el camino que usan los pastores del Cuera para llegar a su majada. Vamos a subir por el Mojón.
Saliendo del pueblo una pista de hormigón asciende hasta una caseta de las antiguas minas, de la que parte a su vez, otra pista que llega hasta la propia entrada de estas. Nada más empezar esta pista hay que salirse y enganchar un sendero marcado ligeramente en la hierba. Vamos a subir por el camino que usan los pastores del Cuera para llegar a su majada. Vamos a subir por el Mojón.
La subida discurre por esa canal herbosa, bastante pendiente, pero muy disfrutona, por un estrecho senderillo marcado en la hierba que no es difícil de seguir.
Saliendo del canal, se remonta una pequeña loma para llegar a una preciosa majada. Aquí establecemos un campamento base, para poder atacar la cima, quiero decir, que nos quitamos peso de las mochilas...
Como bien he dicho, todo un lujo llevar un guía local; historias y aventuras no faltan en la subida. Salimos, por detrás, de la depresión donde se sitúa la majada; aquí ya no hay senderos que valgan, camino caótico de jous y neveros. Al fondo aparece nuestro objetivo, así que avanzamos intuitivamente buscando el camino más fácil.
Poco a poco remontamos su falda hasta llegar a la cima. Las vistas, aseguran, son espectaculares. Y deben de serlo, pero, a pesar de estar despejado había una densa bruma, que unido a la presencia de nubes bajas en la parte norte de la sierra nos hicieron un flaco favor.
Desde la cima norte, secundaria, las vistas:
Desde la cima norte, secundaria, las vistas:
Tras una buena sesión de fotos en la cumbre, volvemos a bajar hacia la majada, esta vez dando un pequeño rodeo, para no volver por el mismo sitio. Allí nos esperaban dos rubias en la nevera:



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