El primer fin de semana después del temporal, seguía haciendo malo, pero una cosa estaba clara, las raquetas echaban humo en el armario, había que enfriarlas. Así que tiro para Reinosa; lo único despejado, Palombera, así que para el puerto y aparcar.
Me calzo y no tengo ni idea de que hacer, echo a andar, dirección al Collado de Rumaceo.
Y hacia atrás, Palombera.
Poco a poco voy subiendo ganando altura hacia mi derecha, con idea de ganar la cresta que separa Campoo del Valle del Saja.
Que mono estoy (sí, lo de mono es literal).
Así voy ganando altura y vistas. El día parace que me aguanta, pero solo aquí todo alrededor se ve negro, muy negro, pero aquí estaba cojonudo.
Al final llego a la cresta, disfrutando como un niño. Está todo precioso.
Y me voy acercando al Alto de la Pedraja, que como su propio nombre indica no es más que una pequeña elevación, un altuco que hace de divisoria y me sirve para estrenarme con las raquetas.
Una nube negra se me acerca desde Sejos, lo mejor parece que es dejarse caer por ladera hasta alcanzar la pista que viene del collado de Rumaceo, y volver por ella hasta el coche.
Las piernas además ya notaban la caminata, así que dí la vuelta en el momento justo. Un paseuco, 300 metros de desnivel, disfrutones a tope. Un estreno cojonudo de las raquetas.
Las piernas además ya notaban la caminata, así que dí la vuelta en el momento justo. Un paseuco, 300 metros de desnivel, disfrutones a tope. Un estreno cojonudo de las raquetas.


