Con el cambio de trabajo se me acabó tanto tiempo libre, tanto ordenador y tanta montaña; no me queda más remedio que dejar sin postear alguna salida vespertina de esas que me hacía entre semana después de la oficina, pero la obra, es la obra y su horario.
Me las apañé como pude para dejar un día libre entre un curro y otro. Las previsiones eran buenas, y acertaron. Madrugón y a Fuente Dé, como un turista más. Iba solo, así que decidí algo relativamente sencillo en Picos, y por lo menos ver algo de gente...
A las diez estaba por fin en el cable, así que zapatilla por la pista hasta la Vueltona.
Serpenteamos un poquillo más y llegamos, Collado de los Horcados Rojos, impresionante, espectacular, no hay palabras:
Para terminar como dios manda, como decían Los Porretas (algún día debería aprender a poner musiquita en los post), bocadillo de salchichón (del Bierzo, claro) en Cabaña Verónica. Y después poquito a poco para el Cable, dónde ya me encontré con la verbena de la paloma.


