jueves 19 de junio de 2008

Muchos, muchos años después: Coriscao (2234m)

Como ya conté (http://joderqueturra.blogspot.com/2008/04/mi-primera-vez-coriscao-2234m.html) mi primera vez subiendo un pico fue el Coriscao, así que unos 15 años después le tenía ganas de nuevo a este pico, y el día no podía amancer mejor.
Dos horitas de coche y llegamos en al puerto de San Glorio, allí subimos y aparcamos en el collado de Llesba. Las vistas ya eran impresionantes:
El macizo oriental...

y el central;

y hacia la zona de Fuentes Carrionas.

En el mismo collado de Llesba un cartel señala el inicio de la ruta al pie del sendero. No tiene perdida alguna; también es el comienzo de una pista que baja hasta Cosgaya.
Bueno, nos preparamos y empezamos.
Ala, tira pa riba.


Primera mirada atrás.


Ahí se ve nuestro objetivo.

El camino es un continuo sube y baja (muy libiano) que va faldeando varios picucos antes de llegar a la última pala del Coriscao.
Librando uno de los picucos.

Al fondo ya se ve la pala de subida al pico.

El Oriental, y debajo tiene que estar Cosgaya.


Hacia zona de Fuentes Carrionas.


Y otra vista atrás, eso es el valle de Liébana.


Único neveruco que pisamos, como a 2200 m.

Llegando, llegando...

Y cima.

Las vistas, acojonantes:
Los tres macizos, los puertos de Áliva...


Liébana, el camino andado, Fuentes Carriona...

Un auténtico espectáculo, acompañado por el sol y el mar de nubes, aunque en la cima hacía fresco, así que pronto para abajo.
La vuelta es por el mismo camino, así que por darle un poco más de interes, esta vez no libramos las peñas intermedias y nos tiramos a por ellas...
La subida a la peña Cascajal,

y arriba.

Las vistas siguen, ¡qué verde estaba mi valle!

Y la vuelta por otro de los senderos marcados, pero no muy acertados, sufriendo arbustos, que sin ser espino, jodían lo suyo, llegando a taparnos hasta la cabeza en algun paso.
Ya en el collado de Llesba otra vez, vamos a lo serio: la tortilla, el jamón y el queso; y es que, ¡qué duro es el monte! Calimocho, y para casa.
Una última reflexión: ¿cómo puede el cuerpo humano crecer, en 15 años, 30 cm a lo alto, y el doble a lo ancho? Madre mia, joooooooooooder.
Mismo sitio, muchos años después.

lunes 16 de junio de 2008

Vizmaya (247 m)

Por fin llegó el horario de verano. Tardes libres, siestas, playa... Pero la operación trikini no me deja echar siesta (JA), y son varios retos duros los que me esperan este verano, así que la ocasión es buena para aprovechar esas tardes tontas y dar algun paseo por el monte, hacer un poco de pierna y bajar la comida...

Y aprovechando una de esas tardes, en las que ha dejado de llover y abre poco a poco cojo el coche y tiro para Hoznayo. El Vizmaya es un picajo, pero es de esos que llama la atención (al menos a mi me pasa), por elevarse el solo desde el llano, diciendo "aquí estoy yo, y esto es mio".

En Hoznayo se coge la carretera a Entrambasaguas, y antes de llegar a la cantera, entre dos casas sale una pista que tira para arriba, con una fuerte pendiente.

La pista, primero de hormigón y luego de tierra, bastante incomoda, y con una pendiente bastante pronunciada para ser una pista, nos lleva hasta el pie del pico, donde confluyen tres caminos, y es que esto fué una antigua exoplotación minera.
En el cruce de las minas.
En el cruce tiramos a huevo hacia el pico, no hay ningún camino claramente marcado, pero seguro que es para arriba.

Y cima.

Cabarga

Santander, al fondo.

El paisaje que deja la mina.

A la bajada, por el mismo camino, y al llegar al cruce me meto por la antigua mina, alargando un poco el paseo, hasta que el zumbido de una colmena me tira para abajo otra vez.

En resumen, un picuco sin nada que destacar, salvo la mina; 40 minutos subir (muuuuuy despacio), 30 minutos de paseo por las minas y otros 30 de bajada hasta el coche. Hay que hacer pierna, así que después, al gimnasio.

lunes 9 de junio de 2008

Por los Lagos de Covadonga

Después de mucho tiempo sin salir por fin dan buen tiempo, y lo más sorprendente aun, las mujeres han aceptado venir con nosotros. Así que decidimos hacer el Canal del Tejo y subir a Bulnes.

Amanece lloviendo, muy bien. "Bah, tira, que esto abre". En Arenas de Cabrales caía la del pulpo. "Cagüen diez, ¿tiramos hasta Covadonga y subimos a los lagos?, lo mismo arriba esta depejado (JAJAJAJA)".

Pues allá que nos fuimos, y hombre, despejado, lo que es despejado, pues no, pero había parado de llover, y las nubes estaban altas.

Vamos a dar un paseo, a ver lo que sale.

Y aparcamos en el Ercina: "tira por ahí, a ver..."

Y tiramos por la izquierda del lago Ercina.

El concepto es el concepto, y las nubes están altas hasta que deciden bajar, y claro, bajaron:

Y yo tenía que estrenar mi nuevo gran trípode profesional.

El caso es que seguimos por el camino, un poco embarrado.


Nada que decir del lugar, y basta andar diez minutos para alejarte del barullo de la gente y no ver ni al tato; así que sin ningún rumbo fijo y desconociendo totalmente el sitio la frase de la mañana era: "tira por aqui a ver..." . Esta vez el mapa no es que se quedara en el coche, es que se quedó en casa, pero porque no teníamos esta idea, y fue una pena, aunque el paseo que dimos fue bastante resultón, pero de haberlo sabido...
En el otro extremo del lago vemos un cartel del parque: Laguna El Bricial, y claro: "tira por ahí a ver".

Encontramos una pequeña majada de tres cabañas dispersas.

Seguimos caminando, y al poco llegamos a otra majada, a la sombra de un pequeño grupo de hayas.
Un buen sitio para haber comido, pero claro, la tortilla estaba en el coche.

La majada del Bricial, se llamaba, y ¿la laguna?


La laguna, que solo tiene agua en periodos de fuertes lluvias y deshielos.
Antiguamente tenía agua permanentemente, y formaba un tercer lago del conjunto de Covadonga.

Seguimos un poco más, pero visto la hora que era, que el tiempo estaba muy tontorrón, y, principalmente que no sabíamos donde íbamos, nos damos la vuelta y volvemos por el mismo camino, para terminar rodeando el lago Ercina y llegar al coche.
Un tejo, saliendo de una grieta en la roca.


Las nubes de vez en cuando habrían un hueco para permitirnos ver algún pico, dejándonos un paisaje muy alpino y muy bonito.

El caso es que era la hora de comer, así que nos bajamos hasta el mirador de la Reina, y allí sin ni siquiera asomarnos, hicimos un magnífico despliegue de provisiones: de lo colgao y lo freido: quesos y embutidos, tortilla de patata y los sandwiches de ls Sra. Concha (hechos por mi persona, ¡JA!). Y es que, ¡QUÉ MOMENTOS NOS DA LA MONTAÑA!

tuturututu

Y a la bajada pues paradita de rigor en Covadonga, y después en Cangas, y es que como dicen ellas, si van al monte, después tiene todo el derecho del mundo a mirar tiendas...