martes 7 de octubre de 2008

Un paseo por Sejos

Telefonazo el viernes por la noche. No había plan. Bueno, te recojo a las 8:00, a ver donde vamos; llevamos nuevo fichaje.
A las 8:00 seguíamos sin saber donde iríamos. Bueno, pues a Sejos, a ver si vemos algún bicho todavía.
Hacía un día cojonudo. Aparcamos en la Venta Tajahierro y echamos a andar por la pista de Sejos. El finde anterior ya había fichado un camino de salida a Palombera por el collado de Rumaceo, así que hoy podía ser el día para conocerlo, y ver si no la cagábamos. Díficil no era la empresa, pero nosotros...
Bueno, caminando hacía los Puertos de Sejos, empezábamos a oir berrar a los animales.
El Pico Cordel y el Iján.
Cuando llegamos al segundo refugio del camino un cartel ya nos indica que tenemos que desviarnos en ese punto, pero yo, hábil, ya lo sabía...
Aquí paramos a tomar el aperitivo, unas galletas y un poco de chocolate y de repente... dos jabalíes adultos y tres crías, relativamente cerca para verlos, imposible de la foto. Pena.
Seguimos andando, dejamos abajo el puerto.
Los venados siguen sonando por esta vaguada, con los prismáticos alcanzamos a ver algunos. Vamos por el camino que fichamos desde el Liguardi.
Y por fin, lo suficientemente cerca para hacer esta mamarrachada de foto:
Tirando de zoom a tope.
El camino parecía el correcto y llegamos al collado de Rumaceo. El camino es fácil y disfrutón.
Por esa vega bajamos la semana anterior.
Y por el camino de hoy vemos lugares bien majos.
Un buen sitio para comer, pero nos hicimos los duros.


¿El brezo en flor?

Ahora ya sí tocaba la parada obligada. Directos al prao a darle al asunto:
Aquí Nino, nuevo fichaje, todo un Dandy, en vaqueros y polo de lacoste.

El camino ya estaba chupao, una hora después estábamos llegando al puerto de Palombera.
Mirando atrás, el camino andado.

Después un ratillo por carretera, hasta la Venta de Tajahierro otra vez, para coger el coche.
Cinco horas y media de paseo muy disfrutón y nada exigente, muy apto para los amigos más vagos...