Más bien debiera ser al revés, La Berrea, y el pico Liguardi de casualidad, y es que nuestra idea era ir a la berrea a, con un poco de suerte, ver y oir algo. La cosa salió así:
Madrugón y carretera a Proaño. Aparcamos en la entrada del pueblo y echamos a andar. Empieza a asomar el sol. Son las 7:30 y había estado de cena la noche anterior. No tenía muy buen cuerpo, en concreto el estómago, ya sabeis, no doy más detalles.
Cruzamos el pueblo y cogemos la pista que no es... (raro, ¿no?). Media vuelta y cogemos la buena.
La pista se convierte en camino, el camino en sendero y depués en nada, nos internamos por un robledal muy guapo.
Salimos del bosque y aquello ya empieza a sonar. Empezamos a oir a dos o tres venados berrar en nuestra dirección.
Seguimos subiendo por la ladera a derecho, cada vez oímos más bichos y ya vemos algunos, lejos y con prismáticos, pero se dejan ver dos machos bajo el pico Liguardi.
Al cambiar de vaguada nos encontramos con un buen rebaño de hembras, y algún macho, cuatro o cinco vimos) controlando desde arriba.
Seguimos subiendo y por fín, uno decide posar para nosotros:
Logicamente, cada vez se oía menos, la mañana pasaba, pero era pronto aún, y ya que estamos aquí, pues subiremos hasta arriba, ¿no? Subimos hasta el collado y después una bonita cresta para conducirnos hasta arriba:
Y comenzamos a bajar por la otra vertiente, la norte, hacia Sejos, con la idea de coger una pista que nos llevara derechos al coche, con los deberes bien hechos.
Pero para que coger una pista pudiendo bajar por esta bonita vaguada hasta esa verde vega de pastos:
Después de pasar esa vega ya cogemos la pista que nos tendría que llevar hasta el coche, pero que en el último momento, y sin saber por qué, abándonamos para salir en la otra punta del pueblo; no tiene mayor problema, pero es la segunda cagada del día.
Seis horas y casi 1000 metros de desnivel. Nos habiamos ganado la comida, de la que no hay foto, pero la hicimos bien, eso seguro.



0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada