En un intento de aprovechar una tarde de viernes, de una semana de tajo en Reinosa, me propuse subir al Monte Abedules, como excusa (como si me hiciera falta), para conocer el Alto de la Cruz de Fuentes, punto de encuentro de infinidad de pistas y caminos de esta zona de fusión entre Campoo y Saja.
Pero el día pintaba mal. Bocadillo y carretera hasta el pueblo de Argüeso, con bonito castillo y poblado cántabero, hacia el que me dirijo. Allí empieza mi camino, en la pista de acceso al poblado echo a andar y la primera a la izquierda.
Hacia ahí hay que subir, y está un poco feo.
Pero la cosa va empeorando a medida que se va subiendo, con ese agüilla de la niebla que parece que no moja... y lo peor de todo es que sabemos de sobra que cala hasta los huesos, per siempre cuesta recular y siempre decimos la misma chorrada: "si esto casi no moja..."
Al llegar al collado Hito Helao ya estaba calao hasta los huesos, y este era el panorama:
De todas formas, seguí, crucé la portilla y continué uno diez, quince minutos más; el Alto de la Cruz de Fuentes no podía estar lejos, y que menos que llegar a él...
Nada, retirada, media vuelta y al coche a toda hostia, calao y helado de frio...
Ya lo habían dicho estos al verme subir: "¿Dónde irá ese gilipollas?".



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