jueves 11 de septiembre de 2008

La Pasá del Picayo: San Esteban - Tresviso - Urdón

Sin duda alguna la subida más bonita que he hecho a Tresviso. Solamente el pueblo de San Esteban ya merece la pena visitarlo.
Dejamos un coche aparcado en Urdón para ahorrarnos la calcetinada posterior y subimos hasta San Esteban, aparcamos y carril... nos dirigimos hacia el mirador y el área recreativa (sin comentarios) del pueblo.
San Esteban, desde el mirador.
Después nos internamos por un bosque precioso de hayas, avellanos y algún castaño por el que vamos ganando altura, por un camino bien marcado y señalizado.
Subiendo a través del bosque.
El camino te conduce al pie de una canal herbosa, la Canal de Tejucas, en la que al final encuentras ya los primeros pasos equipados con cable, incluso barreras, a la salida un poco aérea que tiene la canal.
Salida de la canal de las Tejucas.


El día estaba inmejorable.

Continuamos hacia la Pasá del Picayo.


Otro de los tramos equipados, esta canaluca.


Ya llegamos a la divisioria, donde paramos, como no podía ser de otra forma, a tomar un refrigerio y echar unas fotucas.
El desfiladero de la Hermida.


Hacia el mar.

Una vez que hemos cambiado de vertiente, tras algún pequeño sube y baja, con algún que otro tramo equipado... seguimo el camino comodamente por la ladera.

Hasta que ya aparece ante nosotros el pueblo de Tresviso:

Unas tres horas y media, muy, muy disfrutonas.
Una vez allí hay que estudiar el asunto: queso del pueblo, cecina del bierzo, chorizo ibérico y tortilla de patata, regados con calimocho del pais.

Aquí, estudiando el asunto.
Y después del chupito para la digestión, ponemos rumbo a Urdón por el camino normal, donde ya nos pegamos un baño en el Deva para quitarnos lo negro...
Y es que, ¡qué sacrificada es la actividad montañera!