Sin duda alguna la subida más bonita que he hecho a Tresviso. Solamente el pueblo de San Esteban ya merece la pena visitarlo.
Dejamos un coche aparcado en Urdón para ahorrarnos la calcetinada posterior y subimos hasta San Esteban, aparcamos y carril... nos dirigimos hacia el mirador y el área recreativa (sin comentarios) del pueblo.
Después nos internamos por un bosque precioso de hayas, avellanos y algún castaño por el que vamos ganando altura, por un camino bien marcado y señalizado.
El camino te conduce al pie de una canal herbosa, la Canal de Tejucas, en la que al final encuentras ya los primeros pasos equipados con cable, incluso barreras, a la salida un poco aérea que tiene la canal.
Ya llegamos a la divisioria, donde paramos, como no podía ser de otra forma, a tomar un refrigerio y echar unas fotucas.
Una vez que hemos cambiado de vertiente, tras algún pequeño sube y baja, con algún que otro tramo equipado... seguimo el camino comodamente por la ladera.
Hasta que ya aparece ante nosotros el pueblo de Tresviso:
Una vez allí hay que estudiar el asunto: queso del pueblo, cecina del bierzo, chorizo ibérico y tortilla de patata, regados con calimocho del pais.
Y después del chupito para la digestión, ponemos rumbo a Urdón por el camino normal, donde ya nos pegamos un baño en el Deva para quitarnos lo negro...
Y es que, ¡qué sacrificada es la actividad montañera!



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